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viernes, 22 de octubre de 2010

La ética en un mundo globalizado

De acuerdo a lo expuesto en el capítulo 1 del libro “Mundo-Consumo”, puedo concluir que las personas actúan (o pretenden actuar) de acuerdo a la sociedad para así poder sentirse aceptados e identificados, pero para poder superarse como personas deben aprender actuar por sí mismos, dejar de depender de los demás y de los patrones que la sociedad “fija”, pues al final de cada acto siempre se refleja la conveniencia de uno, tal como lo vemos plasmado en la expresión del filósofo León Chestov “en cada uno de nuestros prójimos tenemos la presencia de un lobo” pág 87.

De acuerdo al comentario de Maria Fernanda Béjar, no creo que sólo sea por parte de la empresa anunciante el saber distinguir el perfil del consumidor y así llegar de manera más directa, debe dejar de ver al consumidor como mercancía y analizarlo más como persona. El consumidor también debe basarse en lo que quiere y no en lo que le “incitan” a querer, por ejemplo hoy en día se puede encontrar una sociedad manejada por publicidad, por entes que dictan qué consumir, qué hacer, cómo comportarse, qué está bien y qué está mal, “las personas depositan su confianza en unas autoridades…” pag 79, cuando en realidad deberían regirse por sus principios y valores, obrar por el bien y gusto propio, poder elegir responsablemente y sin depender del qué dirán.

La ética se hace presente en las acciones, sea cual sea el enfoque global que maneja una sociedad, una comunicación, un prototipo, o lo que sea, una persona debe lograr diferenciarse por sí misma y saber aprovechar este mundo intercomunicado, arriesgarse a sobresalir, conocer y ser parte, pero siempre con un criterio libre dentro de la sociedad.

“…los patrones de comportamiento del consumidor afectan inevitablemente a todos los demás aspectos de nuestra vida” pag 88.

María José Passailaigue

1 comentario:

Ricardo Mata dijo...

Estoy de acuerdo en lo que dices Ma. José el perfil de los consumidores se basan en no sólo sus propios gustos sino en su entorno que inevitablemente afectan todos los vértices de su vida y afectan, a veces, el de otras personas. Pero a pesar del libre albedrío que uno posee en la selección de cosas, la ética es el factor que no se mueve, sólo existe una sola forma de verla y vivirla.