La vida acelerada, o los desafíos de la educación ante la modernidad líquida.
Zygmunt Bauman crea la metáfora de “modernidad líquida” para interpretar los cambios de la sociedad actual, sociedad de consumidores. El estado líquido es inestable, flexible, voluble a diferencia de un estado sólido que es fijo, perdurable, rígido, característico de la sociedad de producción en donde el largo plazo tiene prioridad sobre el corto, y las necesidades del todo sobre las necesidades de sus partes.
La banalidad de la moda es un ejemplo característico del estado “liquido” en donde los cambios no responden a necesidades reales sino a necesidades percibidas. A la necesidad de estar a la cabeza para lograr la aceptación del pelotón del estilo.
La fugacidad o corta vida del producto es otra de sus características: las fechas límites para el consumo, la introducción de nuevos productos o productos mejorados que descontinúan el anterior incitan al consumidor y a la sociedad a una carrera sin fin, lo que en términos del autor significa que la vida de consumo es una vida de aprendizaje rápido y de olvido igualmente rápido.
El tercer elemento característica de esta sociedad liquida es la libertad relativa. Al consumidor se le ofrecen varias alternativas para elegir, supuestamente él está al mando de su elección, y ejerciendo su libertad de elegir, pero esta constreñido a elegir en un período limitado que no es negociable.
Estas tres características de la sociedad liquida: banalidad, fugacidad y libertad relativa son motivadores del consumo y, en consecuencia propulsores del crecimiento económico de una sociedad. Contrario al consumidor tradicional que solo compra para satisfacer sus necesidades y deja de hacerlo cuando estas han sido satisfechas.
De aquí surge el dilema ético: es conveniente para una sociedad mantenerse en esta condición de frenesí “comprar, usar, tirar a la basura” o dedicar sus recursos a la satisfacción real de las necesidades de sus miembros versus las nuevas necesidades o necesidades artificiales.
En esta sociedad voluble, fluida, en lo que se aprende no tiene continuidad y se produce un ciclo infinito de “aprender y olvidar”, que deriva en una cultura de desconexión, discontinuidad y olvido, la educación y el aprendizaje deben ser continuos y permanentes a lo largo de la vida teniendo como objetivo el “empoderamiento” del ciudadano, es decir que sea capaz de elegir y de actuar efectivamente conforme lo elegido y como tal ser capaz de influir en sus opciones de elección y en sus respectivos escenarios sociales. Este aprendizaje no solo es en los aspectos técnicos y profesionales sino también en ciudadanía entendiéndose como tal, estar al corriente de los acontecimientos políticos que afectan no solo nuestro entorno local sino también el externo que terminará afectando nuestro entorno local. Esta educación en ciudadanía evitará, además, que gobiernos o actores políticos manipulen la información y maniaten o ahoguen la voz de la democracia.
1 comentario:
Excelente el comentario-resumen. Le recomiendo, si le interesan estos temas, leer a Jeremy Rifkin "la Macdonaldización de la sociedad" o a John Hannigan "la Disneylandificació".
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