Visitas Totales

martes, 26 de octubre de 2010

Seres humanos de desecho

Análisis del capítulo: La vida acelerada, o los desafíos de la educación ante la modernidad líquida.


Dentro de esta sociedad moderna líquida, la rapidez en el consumo, uso y desecho tanto de cosas materiales, como de ideas o técnicas, cambia radicalmente la forma como vemos el mundo y como nos relacionamos con las personas a nuestro alrededor.


Esta forma de pensar, de uso y desecho, ha sido el resultado de una cadena interminable de acciones o errores en la historia de la humanidad; de acuerdo a otras lecturas del libro de Bauman, puedo resumir que desde la revolución industrial, donde se fabricaban productos en línea y se desechaba lo que no servía, nos condujo a pensar que existen también seres humanos aprobados y seres humanos de desecho.


Es así que, dando paso a las interacciones humanas, cuando nos movemos dentro de los ámbitos que creemos están a la altura de nuestras ideas, intereses o posesiones (consumo), no tenemos ningún problema, todo está a favor de cuanto creemos que es “cierto”.


Pero dentro de esta sociedad de consumo, inconscientemente podemos llegar a tratar a las personas que no concuerdan con nuestras ideas o estilo de vida como “seres humanos de desecho”, por utilizar una frase nombrada en la lectura.


Esta forma de tomar la vida, tan a la ligera, tan a lo rápido, como dice Elzbieta Tarkowska, socióloga nombrada en el libro, nos lleva a actuar como seres “sincrónicos”, viviendo exclusivamente el presente, sin prestar atención a las experiencias pasadas ni a las consecuencias futuras.


Si en la cultura “presentista” prima la velocidad y la eficacia, estos “seres de desecho” simplemente no tienen cabida en nuestro mundo, deben de alguna manera ser olvidados o escondidos.


Y quienes son estos seres de desecho? Todos los hemos visto, personas que han preferido mantenerse al margen de la moda, que compran y utilizan solo cosas que realmente son necesarias, gente que se aparta voluntariamente de la corriente consumista actual.

O para irse un poco más al extremo en este término de seres “desecho” en nuestra sociedad de consumo, puedo nombrar a los “parias”, personas que duermen bajo un puente, seres humanos que viven en la miseria, personas con enfermedades contagiosas o incurables, es decir, personas que en realidad no queremos ver.


No puedo negar que existen instituciones que se encargan de ofrecerles una mejor vida a estas personas, y qué decir de gente caritativa que dan su vida por ayudar a los necesitados. Pero, acaso cada uno de nosotros nos hemos dedicado alguna vez a llenar el vacío de nuestras propias vidas consumistas, al detenernos y dar la mano a cualquiera de estas personas que claman por ayuda?


Para ser felices en el mundo tenemos que rodearnos de gente como nosotros, o rodearnos de personas que representen nuestro “ideal” de vida.


Esta vida acelerada nos ha llevado a cometer muchos descuidos, especialmente nos hemos olvidado de la paciencia, la perseverancia, la caridad, que tanto sirvieron a las generaciones pasadas para realmente vivir el modelo de comunidad que tanto nos hace falta.


1 comentario:

Ing. Eduardo Jurado Bejar, DBA dijo...

Excelente comentario y análisis. Si para ser felices en el mundo tenemos que rodearnos de gente como nosotros, o rodearnos de personas que representen nuestro “ideal” de vida, cómo hacemos con la caridad? No hay un "trade off"? No son excluyentes? Qué opinas? Cómo podemos irnos a vivir a Samborondón y hacer algo por nuestros vecinos de Flor del Bastión?