Parte de la tendencia que la sociedad en su evolución natural ante la tecnología y normas sociales que nos cambian constantemente en nuestra manera de pensar y actuar nos ha llevado a afirmaciones de autoconfianza y de tener la razón constantemente siendo referentes como líderes de consumo de grupos específicos dentro de nuestro ámbito de acción, sin embargo existe la presión de mantenerse para lograr la aceptación, ese deseo innato de toda persona para sentirse parte de un grupo.
En otro de los aspectos de esta vida acelerada, se ha determinado como norma de éxito aquél que llega primero y se adapta constantemente y velozmente a los cambios que los consumidores demandan en sus necesidades porque el nivel de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido. De igual manera esta sociedad acelerada nos ha llevado a aprender rápidamente ante la información exagerada a la que estamos expuestos y seleccionar lo que nos conviene según nuestras preferencias.
Una de las afirmaciones que amenaza la sociedad que anuncia la satisfacción del cliente como propósito, sería la de un cliente satisfecho porque eso haría que se deje de consumir exageradamente, sin embargo las empresas han buscado la manera de crear nuevas expectativas basadas en experiencias diferenciadoras para generar nuevamente el ciclo de consumo basada en una satisfacción. La socialización aprovechando ese deseo de pertenencia del individuo para provocar que deseen hacer lo que el sistema necesita que hagan, creando un efecto multiplicador.
La búsqueda de la felicidad en una sociedad de consumidores tiende a fabricar o adquirir cosas, a deshacerse de ellas para que el consumo se mantenga en auge. Otro factor clave es la atención a ofrecer una felicidad duradera con lo que las empresas han optado por aprovechar esta situación para cambiar la comunicación hacia lo sostenible en el tiempo, pero a un mayor precio. Esas nuevas necesidades, motivaciones, impulsos, adicciones, para mantener su vigencia, la economía de consumidores debe recurrir al exceso y el despilfarro.
La pregunta que debemos hacernos si estamos buscando la felicidad, es determinar ¿qué es felicidad? , se refiere a los estados o hechos deseados por las personas y la infelicidad es la ausencia de esos hechos o lo que se quiere evitar; sin embargo, esa acepción limita el verdadero contenido variable e infinito de lo que significa “felicidad”. Nuestra sociedad de consumidores promete la felicidad en la vida terrenal con sus productos y servicios en los diferentes estados de tiempo; y a la vez no justifica ninguna infelicidad que inclusive la condena o castiga. Esa modernidad líquida de consumo en la que estamos inmersos nos lleva a preguntarnos: “¿realmente somos felices?”, cada persona tendrá su respuesta muy respetable, pero no llegaríamos a una conclusión que refleje ese estado tan complejo en el ser humano. ¿Acaso no estamos viviendo una felicidad superficial o esporádica? Luego incorporamos a esta felicidad otro elemento como la eternidad donde ha perdido su verdadero valor ante una sociedad que está acostumbrada a vivir el presente. Surge otra interrogante: ¿es preferible vivir intensamente, en vez de vivir eternamente?
Finalmente ante todas estas tendencias en el comportamiento del consumidor dentro de la sociedad (sistema), analizando sus valores y acciones, cómo nosotros podemos equilibrar la balanza de vida para lograr armonía en un mundo cada vez más acelerado y exigente, pues la ética y los principios morales deberán ser las guías para no perdernos en el consumismo de la modernidad líquida.
2 comentarios:
Muy interesante la parte del texto escogido. ¿Qué es felicidad?
André Comte-Sponville, un filósofo francés nacido en París (1952) dice que la felicidad no es un estado definitivo, sino provisional y frágil. Que la felicidad son sólo momentos de carencia. Que cuando se logra lo que se carece se termina la felicidad.
Le recomiendo investigar a este filósofo.
Gracias por la recomendación, porque he encontrado otros conceptos interesantes para pensar como por ejemplo: Para ser feliz lo mejor es no desear y ser virtuoso porque de la virtud deviene la felicidad.
Ser feliz es ser capaz de actuar ante nuestras posibilidades constantemente.
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