Actualmente, la fuerza de trabajo de las personas se traduce en crédito para adquirir un número cada vez mayor de bienes y servicios. No importa que las necesidades materiales básicas (alimento, ropa, vivienda) se encuentren cubiertas, y que las necesidades afectivas estén cada día más empobrecidas (reconocimiento, amistad); lo verdaderamente importante es gastar, comprar, consumir sin descanso.
Aunque pueda sonar un poco cruel, pero totalmente de acuerdo con la frase de Eduardo Galeano: "las cosas importan cada vez más y las personas cada vez menos, los fines han secuestrado a los medios: las cosas te compran, el automóvil te maneja, la computadora te programa, la TV te ve".
Cualquier cosa puede ser reclasificada en este mundo moderno fluido y líquido. ¿Será que una educación y aprendizaje continuo para lograr nuevas formas de comunicarnos y crear modelos de relación aceptables, es la solución?
Porque el autor nos habla de fortalecer la figura del ciudadano frente al mero consumidor, a través del empoderamiento, como la capacitación o capacidad de influir no sólo en la opción a elegir, sino que de esa elección se controlen las reglas de juego y hasta los vínculos interpersonales.
2 comentarios:
Para ser felices en el mundo tenemos que rodearnos de gente como nosotros, o rodearnos de personas que representen nuestro “ideal” de vida.
Qué hacemos con la paciencia, la perseverancia, la caridad?
Excelente.
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