"Materializar el amor" es una de las principales reflexiones que me deja la lectura ¿Qué posibilidades tiene la ética en este mundo globalizado de consumidores? Esta premisa revela el comportamiento del ser humano de la era tecnológica, que no es más que una despersonalización del individuo.
Los bombardeos continuos de los anuncios publicitarios, en los diferentes medios de comunicación, han creado nuevas necesidades que no son propias del ser humano sino de mentes calculadoras por cautivar a un público globalizado. Estas empresas (hoteles, tiendas de ropa, aerolineas, entre otras) han hecho que cada fecha especial sea la mejor opción mercantil para capturar al consumidor creándoles necesidades irreales. Tal es así que Navidad, San Valentín e incluso hasta la Semana Santa, han ido perdiendo su esencia, su tradición y valores familiares, convirtiéndose en fechas de compra de regalos y en el último caso, un feriado para disfrutarlo en la playa.
A tal punto, que lo más importante de las celebraciones, que para nuestros abuelos guardaba solemnidad, ya para nosotros es tema del pasado, y simplemente es una ocasión para consumir poniendo en riesgo -en mucho de los casos- nuestra economía. ¿Por qué lo importante es estar a la moda con los artículos con tecnología de punta, aunque ni siquiera sepamos como funciona?, lo importante es presumir en cada reunión lo que hemos comprado y esa es la satisfacción principal de la compra, tener el reconocimiento de los amigos.
La sociedad en la que nos desarrollamos, es una sociedad global de consumidores y nuestros patrones de comportamiento se ven alterados por satisfacer la necesidad creada por la publicidad que vemos a diario afectandose nuestra vida, famillia y trabajo. En la actualidad, nos sentimos presionados a consumir más y más convirtiéndonos en mercancias de consumo y trabajo "con la idea de satisfacer nuestras necesidades".
1 comentario:
Muy bien.
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